ECONOMIA
La economía argentina se ve beneficiada por una gran riqueza y variedad de recursos naturales, una población con un buen grado de educación, un sistema de agricultura y una importante base industrial, que llegó a ser la más desarrollada de América Latina, pero que ha evidenciado cierto estancamiento relativo, a partir del último cuarto del siglo XX.
La crisis económica internacional, iniciada en Estados Unidos en 2008, repercutió fuerte en la economía argentina, ya que según datos oficiales en el segundo y tercer trimestre de 2009 la economía se contrajo, para luego volver a crecer en el último trimestre. En 2009 la economía apenas creció al 0,9% según el INDEC.
En materia de empleo, en el cuarto trimestre de 2009 se registró una tasa de desocupación del 8,4%. Según últimos datos oficiales del Banco Central de la República Argentina y el INDEC, en 2009 el producto bruto interno en valor nominal fue de 1.145.458 millones de pesos a precios corrientes equivalente a 306.747 millones de dólares, con un PIB per cápita nominal de 7.643 dólares.
En la actualidad, según los últimos datos del FMI para 2009, si al PIB se lo considerara en paridad de poder adquisitivo alcanzó los 584.392 millones de dólares, resultando la Argentina la tercera potencia en materia económica de América Latina, superada por Brasil y México. En tanto, el PIB per cápita medido en paridad de poder adquisitivo de USD 14.561, es el más alto de América Latina.
Luego del récord de 2008, las exportaciones pasaron de 70.589 a 56.060 millones de dólares en 2009. En tanto las importaciones descendieron de 57.413 a 35.214 millones de dólares en el mismo periodo. El Mercosur continúa siendo el principal socio comercial, hacia donde se envió el 23% de los embarques y desde donde se adquirieron el 16% de las importaciones.
El país mantiene una deuda externa de aproximadamente 120.000 millones de dólares (2009), equivalente al 38,7% del PIB. El monto de la misma se debe principalmente a las operaciones realizadas durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), período en el cual la deuda creció un 364%, y a una toma masiva de préstamos externos durante los dos gobiernos sucesivos de Carlos Menem, debido a la política de dólar barato llevada adelante por la ley de convertibilidad. En este último el crecimiento de la deuda fue del 123%. La relación entre el PIB y la deuda externa alcanzó su punto crítico en enero de 2002 cuando representó el 190% del PIB. Desde entonces una combinación de reducción de la deuda, moderación en la toma de nuevos créditos y aumento considerable del PIB, redujeron la deuda externa a poco menos de la mitad del PIB, que de todos modos se estima alta.
Para el 2011 en términos macroeconómicos, se proyecta un crecimiento del 5-6% mientras se prevé que el consumo, la inversión y las exportaciones continúen aumentando.